La sonrisa en mi rostro no puede ser más grande de lo que es. Estoy caminando con los brazos abiertos para recibir en un fuerte abrazo a Leandro. Él me corresponde de la misma forma y luego me da un sentido beso, nos quedamos compartiendo respiraciones y más sonrisas.
—¿Cómo te fue en el viaje? — le pregunto.
—Hice lo que pude para contenerlos. Espero que eso sea suficiente — se nota agotado.
Acaricio su rostro y veo cómo un par de empleados están subiendo sus maletas por el ascensor.
—Tambi