Sabía de las advertencias de Clara, lo sospechaba con el encuentro en la azotea con Luciano, pero haberlo visto en plena faena es excesivo para mí, y un detonante para Leandro.
—¿¡Ahorcar mientras tienes sexo con una de mis empleadas es un chiste para ti?! ¡DEBES DAR EL EJEMPLO LUCIANO! — grita Leandro.
Cuando abro mis ojos, Luciano ya está subiendo sus pantalones. La trabajadora por igual está cerrando el escote de su uniforme, su vergüenza en notoria buscando desesperada su ropa interior por