Shirley se encontraba frente a la puerta de James, el hermano gemelo de William y su amante desde hacía un par de años, con una maleta y furiosa.
—¿A qué debo esta grata sorpresa? —le dijo cuando abrió la puerta y la vio—. ¿El estúpido de mi hermano ya se marchó a dirigir lo que me pertenece?
—¡Ya, James! No estoy aquí para que desfogues tu coraje contra tu familia, estoy aquí porque…
James no le permitió terminar, la empujó al interior de la casa, la agarró del cuello y la apretó contra la