Había pasado una semana desde que Kath se fue a vivir con William y, exceptuando cuando la llevó al doctor para que le dieran su tratamiento, sus cortas charlas habían sido por mensaje. En el hospital le aconsejaron mantenerse en reposo durante siete días y ya se habían cumplido.
Clarisse, una de las empleadas de Will, había sido su sombra todo el tiempo. Casi le había faltado mantenerse a su lado cuando iba al baño. Por más que el reposo le hubiera resultado muy agobiante, debía reconocer que