Sebastián hizo girar el whisky en su vaso, el líquido ámbar reflejaba las tenues luces del bar. Apoyó los codos sobre la fría superficie, sintiendo el peso de su mundo, presionando sus hombros.
El último escándalo que involucró a Zoe Thomson, el alter ego de Ava y un nombre en el que muchos creían que podían confiar, había irritado más que solo los medios de comunicación.
Sus socios salían como ratas de un barco que se hunde y su teléfono se había convertido en un faro implacable de malas no