El sol se asomaba a través de las cortinas, arrojando un suave calor sobre la habitación donde Sebastián y Ava yacían entrelazados. Los ojos de Ava se abrieron para encontrar a Sebastian mirándola con una ternura que hizo que su corazón se hinchara.
Las palabras de amor que habían compartido la noche anterior resonaron en el silencio, envolviéndolos en un manto invisible de unidad.
—Buenos días, mi amor. —susurró Sebastián, trazando los contornos del rostro de Ava con el dorso de sus dedos, co