Ava deslizó la prenda de seda sobre la esbelta figura de una de las modelos, la tela se pegó a ella como una segunda piel y sus tonos vibrantes encendieron el fuego creativo dentro de ella. Lily, siempre el rayo de sol en forma humana, giraba a su lado en una ráfaga de gasa, la risa burbujeaba en sus labios a pesar del nerviosismo de su corazón.
Colocaban zarcillos para como guía para colocar las puntadas correctas.
—Está bien, señoritas, veamos cómo se mueven estas bellezas en la pasarela. —d