Ava y Sara estaban sentadas en un banco del parque, un lugar que Ava conocía bien y donde se sentía un poco más segura a pesar de su ceguera. El sonido de los niños jugando y las hojas de los árboles susurrando en la brisa proporcionaban un ambiente casi reconfortante. Bastián y Martha se encontraban a pocos metros, disfrutnadon del Clima.
Ava podía percibir la tensión en la voz de Sara incluso antes de que comenzara a hablar.
—Las cosas en las empresas están peor de lo que imaginaba —dijo Sar