Su expresión es de sorpresa.
—Por poco y te mueres hablar como una lora sin parar. Además, ¿Quién dijo que sería falso?.
—¡Qué! —grité desconcertada —¡Y encima tiene que ser real! —muevo mi dedo índice en negativa —El matrimonio no va conmigo y menos con un ególatra que mete su verga en la primera mujer que le abre las piernas.
—Debe serlo o de lo contrario no me servirá y sabes que lo que no me sirve lo desecho.
—Por experiencia propia, claro que lo sé.
Rueda sus ojos al sentir mi forma sarcás