A veces lo más difícil no es irnos y abandonar todo, a veces lo más difícil es quedarse y fingir que todo está bien cuando en realidad no lo está. Quise irme una vez más y así poder volver a empezar, pero nadie me lo permitió, en especial Abel que se rehusaba a dejarme ir.
De alguna forma mi hija aceptó que fue culpa nuestra porque yo debí buscarlo y él debió hacer lo mismo y en cambio jamás lo hicimos porque simplemente continuamos con nuestras vidas. Al final para bien o para mal todo se fue