Cuando Samara llegó con André a la suite, pudo notar como él volvió a desactivar el sensor de luz, y todo el lugar quedó a oscuras. Sin embargo, había una ventaja en ese espacio enorme, y era que toda la pared que daba al exterior, era completamente de vidrio y este facilitaba que toda la iluminación externa, hiciera parecer irreal el espacio.
—Así está mejor… —sintió la voz de André en su oído, mientras sus ojos se cerraron—¿Quieres vino, mon amour? —Y aunque ella negó, lo vio caminar hasta es