Samara estaba restregando sus ojos, cuando fue imposible no sentir ese ardor en sus parpados, mientras que su corazón quería explotar. Ella estaba sentada a la ventana, mientras Sophie se había quedado en el medio, y en el otro extremo estaba Michael hablando por teléfono.
Habían insistido en llevarla hasta la clínica donde estaba el abuelo, aunque sería Sophie la única en acompañarla.
Sus mejillas dolieron cuando quiso llorar en silencio. Había huido de esa escena porque no fue capaz de sopor