Pierre se despidió de Samara con un abrazo, mientras André los miraba de pie en las escaleras, y Connor apuntaba su mirada como un taladro hacia él todo el tiempo.
Sabía lo que quería Connor, él estaba pidiéndole que fueran hablar en privado para decirle que detuviera esta locura, pero esta, sencillamente, era su única oportunidad.
La cena había terminado hace una hora, por supuesto, el abuelo habló de otros temas seculares, y luego le comentó a Samara que ahora que estuvieran en Estados Unido