—Papá… —masculló André con los dientes apretados en dirección a su padre.
Francois estaba a punto de decir algo en su defensa, pero René intervino colocando la palma en el pecho de su hijo.
—Entiéndelo, esta noticia nos alegró el alma.
—Nos alegró a todos… —prosiguió su tío Armand haciéndose parte de la conversación—. Pero estamos ansiosos, ¿Dónde la has conseguido?
André negó más de una vez sin poder evitar posicionar su mirada en Axel, a quien odiaba tanto como la pobreza.
—¿Cómo es posib