Adhara estaba en la sala de quirófano.
Mientras en la sala estaban esperando por noticias.
El llanto del primer bebé se escuchó, fuerte, fue recibido por el pediatra que lo puso en el pecho de Adhara Raphaella sintiendo su pequeño cuerpecito sobre ella, dos minutos después estaba llorando la pequeña.
Los dos bebés estaban en su pecho, sus lágrimas rodaban, deseó tanto en su corazón que Emir estuviera ahí, pero era algo que no podía ser.
—Mis amores, mis vidas, mis tesoros más preciado, ustedes