—Hola —River me saludó con entusiasmo, sonriendo desde el otro lado de la calle.
Abrí mucho los ojos al observar su apariencia. Acababa de salir de casa del anciano y tenía malas noticias que me preocupaban, noticias que necesitaba contarle a alfa Marcus.
Ni siquiera había llegado a nuestra casa cuando vi a River esperando al otro lado de la calle. Sonreía radiante, prácticamente saltando sobre sus pies mientras me saludaba con ambas manos.
—Hola —dijo de nuevo, más insistente esta vez.
Crucé r