~Sienna~
El fin de semana es solo para mis bebés y para mí, nada de niñera, solo un poco de ayuda de mi madre como de costumbre.
La mañana de este sábado llega con un sol implacable que se filtra por mis cortinas, burlándose del secreto pesado y complicado que guardo. Estoy en medio de una línea de montaje de cambio de pañales —los trillizos son un maratón, no un sprint— cuando mi teléfono vibra sobre el cambiador.
Es Nova. Mi corazón da un vuelco, una mezcla familiar de afecto y terror puro y