La casa de playa que él había rentado, se encontraba en la parte privada de Nápoles, donde debías caminar varios kilómetros para hallar a otra persona. Era una casa de estilo mediterráneo con detalles en piedra blanca, pero por dentro era moderna, olía a madera, a coco y a sal de mar.
—Debo pasar a su baño, para cambiarme – le dije, en cuando terminé de admirar el bonito lugar.
—Sí, el baño está por este pasillo, la primera puerta de la derecha.
Caminé por el pasillo hacía el baño y una vez ahí