Me quedo en silencio, procesando cómo debo de reaccionar.
El idiota está abrazándola, sus manos están a milímetros de su trasero… que es MI trasero.
Es decir, no está tocándole el trasero, pero vamos, está abrazándola bastante apretadito.
Y ni hablar del hecho que no la deja ir, mientras está diciéndole cosas al oído.
Escucho un gruñido y tardo en darme cuenta que salió de mí.
Carlos levanta el rostro y me mira a los ojos, para luego dejar ir a Dina lentamente.
Ella al notar que Carlos mira alg