Epilogo

Tres años después, Adaira se quedó a los pies de la pequeña cama y cuna que había en la habitación infantil del palacio, observando orgullosa a sus dos hijos, Jenson y Bruce.

Bruce había nacido muy pequeño y con el pelo oscuro, con sus ojos de recién nacidos de un marrón claro. El niño, Jenson, había avanzado demas

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