Capítulo 69. El instinto de buscar.
Emma Marín.
Las paredes de la habitación de Gabriel parecían mirar, como si fueran testigos mudos de lo que acababa de encontrar. Mis manos seguían temblando, sosteniendo los papeles de adopción. Había algo absurdo y aterrador en ver mi propia firma al final de los documentos. Mi mente se tambaleaba entre la incredulidad y el desconcierto.
—Esto no puede ser cierto —, susurró, más para convencerme a mí misma que para encontrar una respuesta.
Mi firma estaba ahí, perfecta, con el trazo inconfund