Capítulo 60. El miedo de Sandra.
Emma Marín
El silencio de mi habitación se sentía casi ensordecedor. Cada tanto, el leve tic-tac del reloj rompía esa calma tensa, recordándome que el tiempo avanzaba, aunque pareciera haberse detenido desde aquella madrugada en que llegué al hospital. Las palabras del doctor seguían repitiéndose en mi mente: “reposo absoluto, medicación, tranquilidad”. Tres cosas que parecían tan simples, pero que, en mi caso, requerían un esfuerzo monumental.
Había tenido que cancelar el viaje. No habría encu