Ensimismado en sus pensamientos recorrió la hora larga de camino que lo separaba del Menfis casi sin darse cuenta. Aparcó su coche en el lugar de costumbre y entró en el establecimiento. Ese día no estaba muy animado al menos a simple vista. Unos hombres jugaban en una mesa, otros pocos distraídos con la función que se ofrecía en el escenario: una pelirroja realizaba un striptease que recreaba una vieja película de cine. Se detuvo unos segundos a mirar, reconoció a la muchacha, llevaba ya