Por suerte estaba Mike para aconsejarlo que comiera, con el estómago lleno pensaría mejor. Le acercó el plato nuevamente, la cosa iba de mal en peor, era ya la segunda vez que descubría a su hermano de sangre sin apetito. Daniel debería que encontrar una solución pronto o esa relación acabaría con su salud. Cenaron rápido para regresar lo más pronto posible al hospital. Se sorprendieron al encontrar a Lisbeth en la sala, muy cariñosa con David y ahora sí, hablando animadamente con el doctor.