Hacía más de un año que no se habían visto, pero las cosas seguían igual o peor, Margaret continuaba quejándose de lo aburrido que era el pueblo, bien que lo sabía ella. Odiaba pasar los veranos en el rancho, precisamente la mejor época del año, cuando no tenía ninguna obligación y todo el tiempo del mundo para pasarlo en grande, a su familia no se le ocurría nada mejor que encerrarse en la hacienda. Si, claro, cada año hacían un viaje familiar, pero siempre para visitar monumentos y museos. Le