Avergonzada obedeció. El avión empezó a moverse, nunca había volado e inconscientemente para vencer el miedo se sujetó con fuerza en el reposabrazos, descubrió a ambos hombres mirándola divertidos, esperaban que reaccionara de esa forma y cayó redondita. Enrojeció y giró la cabeza en dirección a la ventana. Entretenida mirando hacia la nada no advirtió el regreso de la azafata, le prestó atención al escuchar su voz, no entendía sus palabras por lo que negó con la cabeza deseando que esa odios