Débora cerró los ojos intentando pensar, lo poco que le permitía concentrarse la cercanía asquerosa de Jorge que ahora se entretenía tironeándole del pelo. Logró darle un manotazo. ¡No! ¡Su cabello no! Su melena era de Daniel. Estaba dispuesta a cortársela para impedir que Jorge se la acariciara. Ahí encontró la solución, cortar, debía cortar por lo sano, ella era el pretexto de Jorge para lastimar a su hermano, las disputas entre ellos no terminarían nunca y ahora ella estaba en medio. Podía