Impulsada por un resorte se revolvió asustada, Jorge permanecía en medio de la estancia mirándola con ojos burlones, riéndose a carcajada limpia. No le gustó esa expresión, a la vez que no creía nada de lo que le estaba diciendo, se lo gritó a la cara acercándose nuevamente a él. El hombre no se amilanó y añadió tranquilamente que tenía pruebas…
-¿Qué pruebas…? – preguntó muy asustada Débora…
-La pistola con la que Daniel mató a Rebeca con sus huellas. El la mató por ti, mató a su esposa para p