Daniel tardó en captar esas palabras, su mente trabajó para asimilar la información recibida que no terminaba de comprender. Reaccionó a tiempo para no asustar a su hijo, al que dejó en manos de la sirvienta mientras le explicaba que no se preocupara que él la rescataría. Subió las escaleras de dos en dos, entró sin contemplaciones en el cuarto de su hermana. La luz estaba encendida, encontró a la joven sentada en la cama desayunando tranquilamente. Dejó la puerta abierta y se adentró unos