Daniel se desplomó pesadamente. Quedó sentado, justo allí donde estaba, a mitad de las escaleras, escondió la cara entre las manos y lloró desesperadamente.
Mike también llegó a su casa, encontró a Marcia ocupada con la pequeña. Esta no se sorprendió de que llegara tan repentinamente y antes de que su marido lograra hablar se disculpó:
-Lo siento Mike, siento habértelo ocultado
-¿Dónde está?
-A esta hora supongo que, a punto de coger el bus de San Antonio, compró billete para el bus de la tar