Mike entró con paso firme en la comisaría, aliviado al comprobar que no había trascendido el incidente. Se interesó por su patrón y le permitieron pasar a verlo. La mala noche pasada y los restos de la golpiza habían dejado huella en el rostro de su amigo. Le preguntó que había sucedido. Lo que menos quería Daniel en ese momento era perder el tiempo en estúpidas explicaciones. Sólo le relató que tuvo una tonta pelea con su vecino en el Menfis, sin mencionarle el motivo. No quiso explicarle