Inmerso en sus cavilaciones no se dio cuenta del paso del tiempo. José interrumpió sus pensamientos para informar que el doctor Hatahle estaba en la casa y pedía verlo. Ordenó que subiera a la habitación, a fin de cuentas, aprovecharía para darse una miradita a sus heridas. Le dolía mucho el pecho, quizá tenía algo roto…, solo eso le faltaba. El doctor entró, resopló al ver su rostro…
-Bueno amigo, vaya cara que le han dejado ¿qué le pasó?
-Me caí por la escalera – ironizó.
-Vaya… creo deberí