Encontré mi refugio en una roca áspera y fría
Eso no era un hogar, esa no era una mansión
Pero estaba desesperado, y era lo que tenía
Así que me propuse ablandar tu corazón.
Llegó otra vez la noche, y, por primera vez desde que había iniciado esta relación, transcurrió un día sin que él la llamara. Nada, ni un mensaje.
También era cierto que ella tampoco había intentado comunicarse con él; por lo general, era él quien lo hacía, y ella no tenía por qué disculparse, no había hecho nada malo.
Y as