Que pienses en mí, ese es mi propósito.
Con sonrisas o con ceños, entre gritos o sollozos
Y llegar a tu corazón como un canto silencioso,
Pero en tu mente nunca, nunca ser un anónimo
Jennifer llegó a su casa aún con la furia palpitando en sus sienes. Encontró a su madre dándole órdenes al servicio para que bajaran algunos cuadros familiares y fotografías de la sala principal.
—No lo bajes —le pidió ella cuando entre dos hombres hacían bajar un cuadro de los tres, William, Lucile y Jennifer de n