Jennifer despertó cuando sintió lametones en la cara. No podía ser que Jeremy le estuviera haciendo esto, así que levantó la mano y lo alejó. Pero la cara de Jeremy estaba muy peluda.
Algo no encajaba, y Jennifer abrió al fin los ojos. No era Jeremy quien le lamía la cara, era un Golden retriever que la miraba con unos ojos llenos de adoración, y tenía sus patas delanteras sobre la cama.
— ¿Quién eres tú? —preguntó Jennifer moviéndose, y buscó su medalla. Coco Chanel, se llamaba, y luego verifi