—¿Cómo lo… hace, señor Meléndez?
Raúl saca el pavo del horno. Ella inhala la exquisitez. Eso le desvía los pensamientos de la conversación incomoda en la sala y la hace sonreír.
El hombre le sonríe.
—¿Un pavo delicioso o…?
Beatrice ríe, sacude la cabeza, y su ánimo cae un poco.
—Mentir… con tanta facilidad.
Las palabras lo descolocan, tanto por culpa como por miedo. Sin verlo venir, se quema el dedo con la bandeja, lo que lo obliga a soltarla de forma brusca en el mesón. Beatrice jadea, preocup