Capítulo 20
—Entonces… —inició dándole un poco de suspenso a sus palabras.
—¿Entonces, qué? —contesté levantando una ceja. Él sonrió y tocó la punta de mi nariz con su dedo.
—No dejas de ser curiosa, ¿Eh? —bromeó y me crucé de brazos haciendo un gesto gruñón.
—Vamos Sam, no seas así, dime a que te refieres con ese largo silencio —insistí saber, porque sí, él dio en el clavo yo moría de curiosidad y eso solía meterme en problemas.
Avanzó marcando la diferencia entre nuestros tamaños y tuve que a