Capítulo. 26
—¡No, papá, no te atrevas! —le exigí y sonrió como despidiéndose.
—Te amo Fleur, siempre lo he hecho —murmuró y me golpeó dirigiéndome justo al exterior de la cueva, caí en el suelo aturdida, miré hacia donde él se hallaba y extendí mi mano rogando que no lo hiciera, soltó la roca y todo se desplomó.
—¡Noooooooo! —desgarre mi garganta estremeciendo cada fibra de mi ser, algo se rompió dentro de mí, algo que no podría volverse a reponer, todo eso había sido culpa mía, de no ser por