Capítulo 17
—Hola, Fleur, es un gusto conocerte, al fin —manifestó el idiota. Analicé su rostro y uno de sus ojos al parecer le faltaba, porque era de un color distinto al otro. Sonreí pensando que eso únicamente lo pudo haber hecho mi padre.
—Hola, Jonathan, quisiera decir lo mismo, pero la verdad es que no, no es un placer conocerte —repliqué en un tono tajante, que indicaba cierto peligro si se acercaba. Amplió las comisuras de sus labios formando una mueca felina llena de perversión, y ento