Ariadna Thompson
Duele demasiado dejar a Evangeline sin mi apoyo, pero la vida es a veces cruelmente simple: cuando damos más de lo que podemos, terminamos acostumbrando a la gente a hundirse en su propia decadencia. Mi cabeza da vueltas, el mareo me consume y un nudo amargo se forma en mi garganta. Quiero vomitar. Definitivamente es el estrés. No puedo más, me pongo de pie de un salto y corro al baño.
¿Qué demonios está pasando?
Mi estómago se retuerce violentamente, expulsando todo lo que hay