Narrador
En un edificio imponente que domina la ciudad, dos personas alzan sus copas en un brindis que no tiene nada que celebrar. Es una alianza—tan oscura como sus intenciones.
Adela de Las Casas, con una presencia abrumadora y enigmática, se levanta de su asiento y camina hacia la ventana, con la mirada fija en el imponente edificio INDUSTRIAS MACKENZIE que se alza justo enfrente del suyo. Da un sorbo lento a su bebida antes de volver a dirigirse al escritorio.
—Adela, tienes que casarte con ese desgraciado, Jordano. Tienes que hacerte cargo de Mackenzie. ¿Qué piensas hacer?— pregunta Mark, haciendo una mueca mientras pronuncia el nombre de su primo.
Adela se gira lentamente para mirarle, mientras Mark da un sorbo a su copa.
—Es sencillo—tenemos que separarlo de esa mujercita con la que se comprometió. Aunque todavía no entiendo cómo pudo interesarse por alguien tan insignificante—, dice con una sonrisa fría.
Mark se ríe y se bebe la copa de un trago.
—Ariadna, quieras admitirlo o