NARRADOR
Jordano salió del ascensor y le dio un beso fugaz a Ariadna antes de correr hacia la sala de juntas. En ese momento, Evangeline salió de su cubículo y miró a Ariadna, chasqueando los dedos.
—¡Eh! Loco, cierra la boca o la baba le cae por todo el jefe.—
Ariadna se sonrojó y miró a su hermana.
—¿Soy tan obvio?—
—Esa no es la palabra. Prácticamente estás arrastrándote. Por cierto, el jefe siempre es el último en llegar a la sala de juntas. Hay muchísima gente ahí dentro; No me había dado