Jordano Dominic Mackenzie.
Alejarme de sus labios en ese momento fue lo peor que me pudo haber pasado—cuando todo lo que quería era mantenerla cerca, sentirla a mi lado. Pero allí estaba, esa bruja desquiciada, entre nosotros.
Sujeté a Adela por la cintura, intentando alejarla de mi prometida, pero su furia era implacable. Mi desesperación crecía con cada segundo que pasaba. ¿Qué demonios hacía esta mujer aquí?
—¡Suéltame, maldita sea! ¡Llama a seguridad!— grité y, en cuestión de segundos, un