Samantha se encontraba en su agencia de viajes, esperando a un cliente importante, pues era un empresario dueño de varios resorts en la costa del caribe interesado en promocionar sus productos con el negocio de Sam.
Luego de unos minutos la chica que la ayudaba anunció a los visitantes. Samantha se puso de pie, y con sus manos arregló la falda de su vestido de lino en color vino que llevaba ese día.
—Bienvenidos —dijo Samantha, y miró a las personas que ingresaron.
—Soy Fidel Martínez —se pr