Mundo ficciónIniciar sesiónÓscar se acercó a ella, al ver una perlada capa de sudor en su frente, colocó una de sus manos sobre sus mejillas, entonces, abrió los de par en par.
—¡Tienes mucha fiebre! —mencionó—. Tengo que llevarte al médico —expresó mientras la estrechó sin pedir permiso—, no estás nada bien —dijo con angustia.
Sam se quedó paralizada cuando él la tocó. Su corazón se agitó al instante que la abrazó; sin embargo, ella permaneció inmóvil, respirando, agitada,
Parece que Óscar acepta encantado las sugerencias de Norita. ¿Qué opinan ustedes? Si esta historia es de su agrado, sus reseñas son importantes para nosotras. Gracias.







