La enfermera encargada del cuidado de Marcela, empujaba su silla de ruedas por el hospital en el cual se hallaba internado Rafael.
A medida que avanzaban el corazón de Marce se agitaba, entrelazaba sus manos con angustia, inhaló profundo cuando entraron en el elevador, entonces sacó de su bolso un espejo, ahora que su esposo ya había despertado, quería verse bonita para él, y por eso retocó su maquillaje.
Cuando salieron en el piso donde se hallaba hospitalizado Rafael, la mujer se dirigió a