Sam aplaudió completamente feliz, entonces su padre sacó de una bolsa de regalo una muñeca de rizos castaños, ojos azules.
—Es para vos —mencionó.
La mirada de Samantha se iluminó como cuando era niña y recibía un obsequio similar.
—Es preciosa —mencionó, y se quedó pensativa—. Aunque no se parece a ella en el color de ojos, pero si en la belleza, la bautizaré con el nombre de Ofe. —Sonrió y miró a Óscar.
—Doña coqueta, le quedaría mejor —Óscar bromeó—. Me alegra mucho que se muden a mi hermoso