Sam sintió su cuerpo temblar, presionó sus ojos creyendo que era una alucinación, entonces sus ojos observaron a Fidel, pero con la misma mirada lasciva de su padrastro, se quedó paralizada.
—Fran...co —balbuceó.
Aquel sujeto observó a los ojos a la joven, y luego su mirada se enfocó en el portarretrato de los bebés.
—Creo que llegué en el momento exacto —murmuró caminando lentamente hacia ella como una fiera al acecho—. He esperado tanto tiempo por conocer a mis hijos.
El cuerpo de Sam, se