Óscar la estrechó entre la calidez de sus brazos.
— ¿Todo bien? —cuestionó mirándola con preocupación.
Sam ladeó los labios.
—Creo que nos emocionamos. —Sonrió acariciando su vientre.
—Ven siéntate. —Óscar la guio hasta uno de los sillones. —¿Te sientes mejor? —cuestionó.
Sam asintió.
—Estoy bien, solo tengo sed —comentó. —¿Me sirves un poco de agua?
—Por supuesto —mencionó y corrió para llevarle lo que requería—. Deseaba tanto que tuvieras tu agencia de viajes, tal y como la tenías —