Juan Andrés al sentir la bebida helada se levantó de un solo golpe, su azulada mirada se oscureció, y la amplia sonrisa que mostraba hace minutos se transformó en una mueca de molestia, resopló enfurecido y fue tras de Luna, la tomó del brazo.
—No te vas a burlar de mí, nadie le hace un desaire a Juan Andrés Duque —bramó—, no te hagas la difícil, que te mueres por volver a estar entre mis brazos —susurró aproximándose demasiado a ella.
Luna abrió los ojos de par en par al sentir como la sujet